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Una parte sustancial de las pérdidas económicas por eventos climáticos no está cubierta por seguro, lo que traslada el coste a hogares, empresas y, en última instancia, a las finanzas públicas.
Qué ha cambiado
El análisis reciente de Swiss Re subraya que las medidas de adaptación física, combinadas con productos de seguro mejor diseñados, reducen la brecha de forma más eficaz que cualquiera de las dos palancas por separado.
Qué implica para las entidades financieras
Las aseguradoras pueden participar en esquemas público-privados y en productos paramétricos para ampliar la cobertura en zonas de alto riesgo sin comprometer la solvencia.
Los bancos con carteras hipotecarias o de financiación de activos físicos deberían considerar el nivel de aseguramiento climático de sus garantías como parte de la gestión del riesgo de crédito.
Relación con el Quantica Climate Risk Model
El Quantica Climate Risk Model ayuda a cuantificar, a nivel de gobernanza, dónde la falta de cobertura aseguradora incrementa la exposición residual de una cartera financiera.
Resumen
Cerrar la brecha de protección climática requiere combinar adaptación física, diseño de producto asegurador y colaboración público-privada.
Fuentes
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